Una calle para el viajero más conocido

18/May/2015

Diario de Navarra

Una calle para el viajero más conocido

El ayuntamiento de Tudela quiso dedicar a
Benjamín de Tudela esta pequeña calle del Casco Viejo, que conecta Portal con
Magallón, junto a la sede de la UNED, el 30 de septiembre de 1980.
Según detalla el historiador ya fallecido
Jesús Martínez Escalada en su libro ‘La historia de Tudela contada por sus
calles’, anteriormente era conocida como calle de La Vida y tiene la
peculiaridad de que comienza y termina con sendos túneles sobre los que hay
edificios.
En el lado derecho de esta calle, según añade
Martínez Escalada, se encuentra el edificio más importante. Se trata del
primitivo convento de las Madres Capuchinas, que hoy forma parte del Palacio
del Marqués de San Adrián, sede de la Escuela Oficial de Idiomas y de la UNED.
Frente al antiguo edificio de las Capuchinas
se derribó hace años una casa y un corral, dejando espacio para una plaza que
ahora sirve como aparcamiento.
El viaje de Benjamín
Pero mención aparte merece quien da nombre a
esta pequeña calle, Benjamín de Tudela, nacido en la ciudad en el siglo XII.
Pasó a la historia por redactar la obra Libro de viajes de Benjamín de Tudela,
en la que narró con precisión todo lo que vio durante el viaje que realizó para
conocer las comunidades hebreas dispersas por el mundo conocido en la Edad
Media. Concreta desde las distancias entre las ciudades que visitaba, como sus
costumbres y la vida de las aljamas judías.
Benjamín pertenecía a la comunidad judía de
Tudela, la más antigua de Navarra e inició su viaje descendiendo por el Ebro
hasta llegar a Tortosa. Desde allí continuó hasta Tarragona, Barcelona y Girona
antes de pasar a Francia.
Definió Marsella como una ciudad “inmensa” y
luego pasó a Italia por Génova para seguir a Pisa y Roma. Allí se encontró con
una grandísima comunidad hebrea, sus edificios, sinagogas y grandes recuerdos
bíblicos y talmúdicos.
En su viaje tampoco faltó su paso por Turquía
o Grecia y, por supuesto, su llegada a Israel, donde entró por Jaifa, pasó el
Monte Carmelo y llegó a Cafarnaún, antes de presentarse en Jerusalén. Una
ciudad a la que define como “pequeña” y donde visitó la Torre de David.
También hace referencia a la “gran iglesia que
llaman Sepulcro”, donde estuvo sepultado “aquel hombre”, forma en la que se
refiere a Jesús de Nazaret.
Tras comprobar por sí mismo que la comunidad
judía está dispersa por todos los países conocidos en esa época, regresó a
España, donde le sorprendió la muerte sin que pudiera terminar sus
exploraciones.